El Origen del Miércoles de Ceniza

Sin comentarios mayo 8, 2018

El Miércoles de Ceniza es la fecha litúrgica con la que se inicia la Cuaresma. Lo podemos celebrar, dependiendo del calendario, entre el 4 de febrero y el 10 de marzo. El acto de dejar caer las cenizas en la frente de los fieles o hacer una cruz con ellas, una vez bendecidas, es un ritual inmerso en la Santa Misa.

La ceniza, al ser el residuo inerte de la combustión de la materia orgánica, simboliza lo efímero de nuestra vida terrenal. Para los cristianos, según se refleja en La Biblia, es símbolo de duelo y expresión de penitencia.

Un ritual con historia

Miércoles de Ceniza

Podemos situar el origen del Miércoles de Ceniza en varias civilizaciones del Mediterráneo oriental: fueron emblema de luto y las utilizaban para cubrirse la cabeza. 

En los primeros tiempos de la Iglesia, la ceniza se empleaba en los rituales de conversión y reconciliación llevados a cabo el Jueves Santo. Desde el año 384 d.C. se inició el sentido de penitencia y conversión de la Cuaresma, reflejado posteriormente, en el siglo XI, en la imposición de las cenizas. Se recurría también a ellas como parte del proceso de preparación del espíritu para los que iban a recibir el sacramento del Bautismo.

El origen del Miércoles de Ceniza nos recuerda que nuestros cuerpos son perecederos. Polvo, barro y ceniza son similares materias y Dios Nuestro Señor creó a Adán formándolo del barro. La sentencia que le impuso Dios cuando pecó reza: "Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás". Abraham, en el Génesis, exclama: "Aunque soy polvo y ceniza me atrevo a hablar a mi Señor." 

Estas palabras nos ayudan a entender nuestra condición dual de seres mortales, pero dotados de un alma imperecedera destinada a vivir tiempos de regocijo.


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